Wednesday, November 10, 2010

Los buscadores de oro

Ése era el vaivén al que atribuyo la sensación de desarraigo, de no pertenencia que me ha acompañado desde entonces. ¿Somos, como dice Pitágoras, extranjeros de este mundo? ¿O, con Marco Aurelio, como hombres pertenecientes al mundo entero? No ser de aquí ni de allá... finalmente no soy ciudadano del mundo sino ciudadano de ninguna parte.

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Era sentimental respecto a los pobres y quería cambiar el mundo por uno más justiciero. Con todo esto era natural que bebiera en exceso.